Tumores neuroendócrinos

El cáncer es una enfermedad compleja y peligrosa pues no da síntomas contundentes sino hasta que ya ha causado afectaciones importantes. El sistema endócrino es una de las partes del organismo que puede afectar. Aunque este tipo de tumores no es frecuente, 42 por ciento de los casos se diagnostica en etapas avanzadas. 

La probabilidad de que una persona gane un Oscar es de una entre 11 mil 500, la de tener un hijo superdotado, uno entre 250. La probabilidad de que alguien tenga un tumor neuroendocrino es aproximadamente una entre 20 mil. 

Diarrea crónica, pérdida de peso, dolor abdominal, tos y bochornos, que en el caso de las mujeres pueden llegar a confundirse con síntomas propios de la menopausia –sobre todo porque se presentan entre los 30 y 50 años de edad– son posibles indicadores de la presencia de uno de estos tumores, los cuales son considerados de baja prevalencia. 

Se les ha clasificado así debido a que se presentan en cinco de cada 100 mil personas, aunque cifras de la Sociedad Mexicana de Oncología indican que en el caso de los tumores gastroenteropancreáticos, los más comunes (60 por ciento de los casos) y que afectan al sistema digestivo y al páncreas, se registran dos por cada 100 mil hombres y tres por cada 100 mil mujeres. 

¿Qué son? 

De acuerdo con Alejandro Juárez, oncólogo del Centro Médico Nacional “20 de noviembre”, del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), a través de todas las células del organismo se puede formar algún tipo de tumor. 

En el cuerpo humano, explicó el especialista, existen ramas del sistema nervioso que se pueden combinar con otro sistema, el endocrino. Así, por medio de las células neuroendocrinas, grupo celular presente en glándulas como la tiroides, la hipófisis, las suprarrenales, el páncreas, el sistema digestivo o en los pulmones, se transmite cierto tipo de hormonas que permiten a órganos como el páncreas y estómago realizar sus funciones de manera adecuada. 

En estas células, señala Juárez, se forman los tumores neuroendocrinos, masas anormales de tejido provocadas porque las células se multiplican a un ritmo superior al normal. La consecuencia es que las células liberen cantidades de hormonas más altas de lo normal (hasta cien veces), provocando una afectación directa al metabolismo de las personas. 

El origen de estos tumores es genético. Pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos), aunque en ambos casos afectan el funcionamiento de otros órganos. Si bien la mayoría se presentan en adultos, en algunas ocasiones niños y adolescentes los padecen, con consecuencias como talla y peso bajos y algún probable retraso en el desarrollo de sus caracteres sexuales. 

Difícil diagnóstico 

Debido a que estos tumores tienen la capacidad de producir hormonas, señala Juárez, los signos y síntomas son difusos y se pueden confundir con múltiples enfermedades. De acuerdo con su experiencia, es muy importante hacer una historia clínica adecuada para poder diagnosticarlos. 

Asimismo, reconoce que si bien él atiende entre 10 y 12 casos al año, el 42 por ciento de los diagnósticos son realizados cuando las personas ya tienen tumores avanzados. Por ejemplo, indicó, en el caso de los bochornos, la confusión con la menopausia es muy común, aunque los provocados por un tumor neuroendocrino suelen durar mucho tiempo y no sólo unos minutos, como ocurre comúnmente. Por esta razón, mencionó, el médico debe hacer una muy buena descripción de los síntomas del paciente, y éste debe indicar al especialista cualquier anomalía. 

Si bien la mayoría de estos tumores se presentan en los intestinos, estómago, páncreas, y en menor grado, timo, pulmón y tiroides, existe una remota posibilidad de su aparición en ovarios, lo cual, indicó el oncólogo, podría afectar la vida reproductiva de las mujeres.

El tratamiento 

El tratamiento principal es la cirugía total o parcial tanto del tumor como de las metástasis, sin embargo, esto no siempre es posible debido a la dificultad para llegar a los sitios donde se encuentran estos tumores. Otros tratamientos son los medicamentos que bloquean la liberación de hormonas y controlan los síntomas, la radioterapia y everolimus, un inhibidor de la proteína mTor que modifica el crecimiento y la proliferación celular para detener el desarrollo de las células enfermas. 

*Publicado en el número 204 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 4 de julio de 2013 

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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